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MEDIO ORIENTE. — La crisis en el golfo Pérsico escaló este martes tras las declaraciones del mandatario estadounidense, quien aseguró que Estados Unidos no prevé entablar negociaciones con el gobierno iraní, insistiendo en que el estrecho de Ormuz permanece operativo a pesar del tráfico limitado y los recientes ataques contra embarcaciones en la zona.
La postura de la Casa Blanca coincide con reportes de funcionarios regionales que señalaron que la administración estadounidense habría advertido a Omán por su mediación con Irán. Los desacuerdos centrales radican en la negativa de Washington ante términos del acuerdo bilateral que contemplan la gestión conjunta de la ruta marítima y la recaudación de tarifas de protección ambiental a los buques comerciales.
Respuesta de Teherán e Incidentes Armados
Ante los señalamientos y la difusión de mapas que catalogan la vía como zona de influencia estadounidense, el viceministro de Asuntos Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, respondió a través de redes sociales, afirmando que las pretensiones sobre el paso marítimo serán corregidas.
En paralelo a las negociaciones diplomáticas, la inestabilidad en el corredor energético se reflejó en un nuevo incidente marítimo, donde un proyectil impactó contra un barco que abandonaba el estrecho, sumándose a las acciones reportadas por rebeldes hutíes contra infraestructura petrolera en territorio saudí. Por su parte, la costa de la isla de Qeshm, en Irán, enfrenta afectaciones ambientales tras la detección de residuos de crudo en la playa de Shib Deraz, en medio del asedio bélico continuo en la región.