
La ciencia confirma: el ADN de momias en Chile demuestra que la colonización trajo la viruela a América
(AP)
El análisis de material genético extraído de momias en Chile arrojó la prueba científica más contundente hasta la fecha sobre la llegada de la viruela a América de la mano de la colonización europea.
Antes de su erradicación global en 1980 gracias a las campañas de vacunación, la viruela se consolidó como una de las plagas más letales de la historia humana. El virus solía cobrar la vida de un tercio de los contagiados y dejaba secuelas físicas severas o marcas profundas en quienes lograban sobrevivir.
Tras golpear con fuerza a comunidades en Asia y Europa, el patógeno cruzó hacia el continente americano. Si bien crónicas coloniales, archivos administrativos y diarios de misioneros ya relataban cómo la enfermedad diezmó a millones de indígenas sin inmunidad previa, faltaba el eslabón científico definitivo.
Ahora, un estudio liderado por el genetista Shigeki Nakagome, del Trinity College de Dublín, aporta esa confirmación molecular al rastrear el parentesco genético entre estas muestras americanas y las cepas que circulaban en Europa.
Rastreando el pasado en el norte chileno
Para la investigación —publicada en la revista Science—, el equipo analizó 13 muestras óseas procedentes de un yacimiento arqueológico en Camarones, al norte de Chile.
Los científicos lograron identificar rastros de infección de viruela en el ADN antiguo obtenido de fragmentos de fémur pertenecientes a un hombre y una mujer adultos.
Mediante técnicas de datación y secuenciación genética, se determinó que ambos fallecieron probablemente entre 1492 y 1631. Al cotejar el genoma de esta variante con otras muestras históricas, los expertos comprobaron que se sitúa exactamente a mitad de camino entre las cepas europeas medievales y las posteriores, confirmando que el virus americano evolucionó a partir de la rama europea.
«Nadie pondría en duda que la viruela llegó a este hemisferio a través de la colonización, pero esto lo demuestra», destacó Patricia Foster, bióloga de la Universidad de Indiana, quien no formó parte del proyecto.
Los misterios de la ruta y la evolución del virus
Los autores del estudio señalan que todavía se desconoce qué grupo exacto introdujo la enfermedad desde el Viejo Mundo. La llegada de colonos europeos se produjo en distintas oleadas tras los viajes de Cristóbal Colón al Caribe (1492) y las exploraciones de Américo Vespucio en Sudamérica una década más tarde. Tampoco se descarta que el contagio haya viajado desde África mediante las rutas del comercio transatlántico de esclavos.
Un aspecto que intriga a los investigadores es que los casos de Camarones aparecieron en una región sin registros históricos previos de la afección, lo que abre la puerta a la hipótesis de que el virus se expandió rápidamente hacia el sur aprovechando las redes comerciales prehispánicas.
Asimismo, el análisis de las distintas mutaciones permitió comprender mejor cómo el agente infeccioso fue perdiendo ciertos genes con el tiempo para optimizar su capacidad letal.
La huella imborrable del pasado
Más allá de reconstruir el mapa evolutivo del virus, el trabajo pone rostro al impacto humano de la epidemia. Los dos individuos analizados tenían entre 18 y 35 años al morir, y todo apunta a que la enfermedad causó sus decesos.
Para Constanza de la Fuente Castro, antropóloga biológica de la Universidad de Chile y coautora del artículo, estos hallazgos reflejan la magnitud del colapso poblacional que facilitó la conquista:
«No se trataba solo de factores culturales o demográficos. Está literalmente plasmado en evidencias biológicas que aún podemos recuperar y leer hoy en día», concluyó.
(El Departamento de Salud y Ciencia de Associated Press recibe apoyo del Departamento de Educación Científica del Instituto Médico Howard Hughes y de la Fundación Robert Wood Johnson. AP es la única responsable de todo el contenido).